Una gestión de éxito: La reubicación de la Caseta Tepotzotlán

El papel del Frente Social Amplio Izcalli en la reubicación de la caseta de Tepotzotlán

Una demanda ciudadana que hoy se convierte en política pública

Durante años, millones de habitantes de Cuautitlán Izcalli, Tepotzotlán, Cuautitlán, Teoloyucan, Coyotepec y municipios vecinos padecieron diariamente las consecuencias de una infraestructura vial rebasada por el crecimiento urbano e industrial de la región norte del Estado de México. La caseta de cobro de Tepotzotlán, ubicada sobre la autopista México–Querétaro, se convirtió en símbolo de congestionamientos permanentes, pérdidas económicas, contaminación ambiental y deterioro de la calidad de vida de quienes transitan por uno de los corredores logísticos más importantes del país.

Hoy, cuando el Gobierno Federal ha confirmado la reubicación de la caseta hacia la zona de Jorobas, en Huehuetoca, y cuando el proyecto ya forma parte de la planeación de infraestructura nacional con recursos contemplados dentro del Presupuesto de la Federación, resulta indispensable reconocer un hecho que algunos actores políticos han intentado minimizar: esta propuesta nació desde la organización ciudadana y fue impulsada de manera sistemática por el Frente Social Amplio Izcalli, encabezado por el activista social Alfredo Mendoza Hernández.

El origen de una lucha ciudadana

Mucho antes de que la reubicación de la caseta apareciera en declaraciones de funcionarios, legisladores o aspirantes a cargos públicos, el Frente Social Amplio Izcalli comenzó a documentar los efectos negativos que la ubicación actual de la plaza de cobro genera sobre la movilidad regional.

La organización identificó que la caseta no sólo afectaba a quienes realizan viajes de largo recorrido, sino principalmente a miles de habitantes de la zona metropolitana que utilizan diariamente la autopista para desplazarse entre municipios vecinos.

La problemática trascendía el tema del peaje. El embudo vehicular generado por la plaza de cobro provocaba:

  • Saturación permanente de vialidades locales.
  • Incremento de accidentes.
  • Desvío de tránsito pesado hacia calles municipales.
  • Aumento de emisiones contaminantes.
  • Pérdidas económicas para trabajadores y empresas.
  • Deterioro acelerado de la infraestructura urbana.

Frente a esta realidad, el Frente Social Amplio Izcalli decidió convertir una inconformidad social dispersa en una propuesta técnica y política estructurada.

La recolección de firmas y la construcción de una agenda regional

Uno de los elementos más importantes de este proceso fue la organización ciudadana.

Bajo la coordinación de Alfredo Mendoza Hernández, el Frente Social Amplio Izcalli impulsó una campaña de información y recolección de firmas en los municipios afectados por el problema vial. El objetivo no era únicamente manifestar una inconformidad, sino construir una petición formal respaldada por la ciudadanía.

A diferencia de muchas demandas coyunturales que surgen en redes sociales o durante periodos electorales, esta iniciativa se consolidó mediante un ejercicio de participación social que permitió integrar propuestas concretas y técnicamente sustentadas.

La petición ciudadana planteó no solamente la reubicación de la caseta, sino una estrategia integral para la movilidad sostenible de la región norte del Estado de México.

El documento que llegó a la Presidencia de la República

El 13 de septiembre de 2025, Alfredo Mendoza Hernández, en su carácter de representante común de vecinos de Cuautitlán Izcalli, Tepotzotlán, Cuautitlán, Teoloyucan y Coyotepec, presentó formalmente una petición ciudadana dirigida a la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. La solicitud fue remitida además a la Cámara de Diputados, el Senado de la República, la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, CAPUFE, el Gobierno del Estado de México y diversos ayuntamientos.

El documento no se limitó a pedir el traslado de la caseta.

La propuesta incluyó:

  • Reubicación y reconfiguración de la plaza de cobro.
  • Estudios técnicos de impacto vial, ambiental y socioeconómico.
  • Modernización de los sistemas de peaje.
  • Renovación integral de la carpeta asfáltica en el tramo La Quebrada–Tepotzotlán.
  • Estudios metropolitanos de movilidad.
  • Programas de señalización, semaforización y recuperación de espacios públicos.
  • Mecanismos permanentes de participación ciudadana y transparencia.

La amplitud de la propuesta demuestra que el movimiento ciudadano entendió desde el inicio que el problema no se reducía a mover una caseta, sino a replantear el funcionamiento de toda una región metropolitana.

De la exigencia social al presupuesto federal

La importancia histórica del proceso radica en que la demanda dejó de ser únicamente una petición ciudadana para convertirse en una política pública en construcción.

Las informaciones más recientes indican que el proyecto de reubicación ya cuenta con previsiones presupuestales federales y forma parte de una estrategia más amplia de modernización de la autopista México–Querétaro, incluyendo la ampliación de carriles y nuevas soluciones de movilidad para el corredor industrial del norte del Valle de México.

Este punto es fundamental.

En México existen innumerables demandas sociales que nunca logran trascender el terreno de la protesta. Lo que distingue el caso de la caseta de Tepotzotlán es que la movilización ciudadana consiguió colocar el tema en la agenda nacional hasta alcanzar una etapa de planeación institucional y asignación de recursos públicos.

En otras palabras, la propuesta dejó de ser una aspiración para convertirse en un proyecto con viabilidad presupuestal.

La disputa por el crédito político

Conforme el proyecto ha ganado relevancia pública, también han surgido diversos actores que buscan atribuirse su origen.

Es natural que funcionarios, legisladores o representantes populares participen posteriormente en la gestión institucional de una obra de esta magnitud. Sin embargo, los antecedentes documentales muestran que la demanda fue impulsada inicialmente desde la sociedad organizada.

La existencia de una petición formal, respaldada por firmas ciudadanas, dirigida a la Presidencia de la República y acompañada de una propuesta técnica integral, constituye evidencia del papel que desempeñó el Frente Social Amplio Izcalli en la construcción de esta agenda pública.

Reconocer este origen no implica desconocer la participación posterior de autoridades o legisladores; significa comprender que las transformaciones públicas más importantes suelen surgir cuando la ciudadanía organizada logra convertir un problema colectivo en una demanda institucionalmente viable.

Alfredo Mendoza y el ejercicio de la participación ciudadana

Más allá de la figura personal de Alfredo Mendoza Hernández, el caso representa un ejemplo de cómo la participación ciudadana puede influir en decisiones estratégicas de infraestructura.

La gestión realizada por el Frente Social Amplio Izcalli permitió articular una demanda regional, reunir evidencia técnica, construir consensos entre municipios y llevar la petición hasta las más altas instancias del gobierno federal.

El resultado es que una problemática que durante décadas fue considerada inevitable hoy forma parte de los proyectos nacionales de movilidad e infraestructura.

Un precedente para la región

La eventual reubicación de la caseta de Tepotzotlán no debe entenderse únicamente como una obra carretera.

Se trata de un precedente sobre la capacidad de la organización social para incidir en decisiones públicas de gran escala.

La historia de este proyecto demuestra que cuando los ciudadanos se organizan, construyen propuestas técnicamente sustentadas y mantienen una gestión constante ante las autoridades, pueden influir en la asignación de recursos públicos y en la transformación de su entorno.

Por ello, más allá de la disputa política por los reflectores, la reubicación de la caseta de Tepotzotlán constituye un reconocimiento al valor de la participación ciudadana organizada y al trabajo impulsado desde el Frente Social Amplio Izcalli, movimiento que colocó el tema en la agenda pública y contribuyó a que una demanda regional avanzara hasta convertirse en una obra contemplada dentro de la planeación federal para los próximos años.

Esta versión está redactada con tono periodístico-informativo y enfatiza el papel del Frente Social Amplio Izcalli y de Alfredo Mendoza, evitando afirmaciones que no puedan sostenerse documentalmente y apoyándose en el oficio ciudadano que presentaste.