El pueblo reprueba a Serrano «RUBRUM»

Por Fernando Elías

A pesar de las encuestas a modo que la administración municipal de Cuautitlán Izcalli y su gerente municipal Daniel Serrano han promovido desde las oficinas de comunicación social, el Colectivo Conciencia y Transformación y el Frente Social Amplio Izcalli, resaltamos que es necesario contrastar los datos de la encuesta de RUBRUM (abril 2026) con los ideales de justicia social, eficiencia administrativa y democracia participativa que deberían guiar a un gobierno que se ostenta como parte de la transformación.

A continuación les presentamos un primer acercamiento detallado:

En cuanto al desempeño y la legitimidad el mandato del pueblo, expresado en las urnas en 2024, se encuentra en Crisis con Daniel Serrano.

Tomando como referencia que la calificación máxima es de 10 y la mínima 0. La calificación del pueblo para el mes de abril, del trabajo realizado por Daniel Serrano, es de 4.53, lo que lo sitúa en la posición 83 de 104 municipios evaluados.

Deberíamos recordar que para un gobierno de izquierda, la legitimidad no emana solo de las urnas, sino del ejercicio diario del poder en favor de las mayorías.

Por ello una calificación reprobatoria (por debajo de 5) sugiere una desconexión entre las promesas de campaña y la ejecución gubernamental. En lugar de ser un referente de la «Nueva Política», la administración se encuentra atrapada en la inercia burocrática que históricamente ha marginado a los ciudadanos de Izcalli.

En cuanto a lo referente a los servicios públicos, todo indica que se mantiene la euda con el bienestar colectivo.

En este rubro el municipio obtiene una calificación de 4.76, ocupando el lugar 73 a nivel nacional.

Desde nuestra óptica de gobierno popular, los servicios públicos (agua, alumbrado, pavimentación) son derechos sociales, no mercancías.

El hecho de que casi el 53% de la percepción ciudadana sea negativa indica que la infraestructura urbana está fallando en los sectores más vulnerables. La gestión de Serrano no ha logrado revertir el deterioro histórico, lo que impacta directamente en la calidad de vida y profundiza las brechas de desigualdad urbana dentro del municipio.

Y aunque el gerente Serrano presume una cercanía con la ciudadanía, en los hechos la gran pregunta es si este es un gobierno del pueblo y que sirva para el pueblo.

Daniel Serrano se ubica en el puesto 87 en cercanía con la población, con una calificación de 4.22.

Este es quizás el dato más preocupante para un liderazgo que se supone surge de movimientos de base.

La «cercanía» es el pilar de la democracia participativa.

Una evaluación de 4.22 indica un gobierno de puertas cerradas o una estructura de mando vertical y elitista o una combinación perversa de ambas.

Para una visión de transformación, esto representa una traición al principio de «mandar obedeciendo», evidencian que la administración se ha convertido en una burbuja institucional alejada de las demandas reales de las colonias y pueblos de Cuautitlán Izcalli.

Sin duda la Seguridad es el Gran Pendiente de todas las administraciones.

Aunque la encuesta general menciona la percepción de seguridad como eje, los datos específicos de Izcalli en este rubro son el punto de mayor desgaste.

Bajo nuestra perspectiva la seguridad no debe abordarse solo mediante la fuerza (punitivismo), sino a través de la reconstrucción del tejido social.

Sin embargo, las bajas calificaciones generales sugieren que la estrategia de seguridad no ha sido efectiva ni ha tenido un enfoque preventivo-comunitario exitoso.

Por ello desde la base de nuestras organizaciones el diagnóstico para el gerente municipal y traidor de la transformación, Daniel Serrano con datos de abril de 2026 es de «Alerta Roja».

La gestión muestra signos de un agotamiento prematuro y de una incapacidad administrativa para materializar el cambio social. No basta con el discurso; los datos de RUBRUM reflejan que la ciudadanía de Cuautitlán Izcalli no percibe ni mejores servicios, ni un gobierno más humano, ni una autoridad presente.

Dudamos que la presente administración no realizará ajustes y mucho menos dará un viraje radical hacia la transparencia, la eficiencia en servicios básicos y, sobre todo, una auténtica apertura democrática.

Por ello la mayor responsabilidad para mantener la esperanza de la transformación viva para el municipio, es de la gente, de los ciudadanos, del pueblo.Propuesta tenemos, lo que nos falta es que lleguen los mejores hombres y mujeres al poder público y hagan realidad la transformación que Cuautitlán Izcalli merece.