La Cuarta Transformación y la batalla por la narrativa

Por Fernando Elías*

El Colectivo Conciencia y Transformación les comparte la siguiente reflexión digital a la que hemos llamado: La Cuarta Transformación y la batalla por la narrativa.

Dicen que las transformaciones políticas no solo se hacen con decretos ni con programas sociales.
Se hacen con relatos.
Y hoy, en México, hay una batalla abierta por el relato que define quién tiene derecho a contar el país.

Por un lado, la Cuarta Transformación, el proyecto que puso sobre la mesa una idea radicalmente simple:

“Por el bien de todos, primero los pobres.”

Y del otro lado, los medios corporativos y los algoritmos de las redes, que día tras día intentan reinstalar la vieja fe neoliberal:

“Por el bien de los mercados, que cada quien se salve como pueda.”

Durante décadas, los grandes medios fueron los guardianes del régimen.
Televisa, TV Azteca, los diarios de siempre: el Reforma, El Universal, Milenio.
No eran simples observadores, eran actores del poder.
Narraban la realidad a su medida:
los empresarios eran héroes,
los pobres eran un problema,
y el Estado, un obstáculo.

Cuando llega López Obrador y corta la publicidad oficial, rompe no solo una relación económica, sino un pacto simbólico.
Por primera vez, el poder político dice:

“Ya no necesito que me interpreten.”

La conferencia mañanera se convierte en un fenómeno comunicacional inédito… en México y en el mundo: el presidente habla directo y sin filtro.
Y claro… eso los medios no lo perdonan.

“Populismo desbordado.”
“El gobierno destruye la confianza empresarial.”
“México pierde rumbo económico.”

Los titulares parecen escritos por el mismo algoritmo…
y, de hecho, lo están.

Porque la batalla ya no se libra solo en la televisión o en los periódicos.
Ahora se libra en Facebook, en Instagram, en X antes Twitter, es decir en el algoritmo.
Ahí donde lo que más se comparte no es lo más cierto,
sino lo más escandaloso.

El algoritmo no tiene ideología… dicen.
Pero su lógica sí:
premia el odio, la burla, la indignación.
Y eso, en política, favorece siempre al statu quo.
Porque mientras el pueblo discute entre memes, los poderosos siguen mandando.

Los algoritmos son los nuevos censores invisibles.
Deciden qué temas se vuelven virales y cuáles desaparecen.
Si hablas de justicia social, te entierran.
Si hablas de escándalos, te impulsan.
El algoritmo no quiere reflexión: quiere atención.
Y eso lo convierte en un aliado perfecto del mercado.

Mientras la 4T propone comunidad, solidaridad, Estado,
las redes empujan individualismo, aspiracionismo, competencia.
Es el neoliberalismo convertido en flujo digital.

Y ahí está el verdadero desafío:
no solo gobernar, sino disputar el sentido común.
Porque si los pobres vuelven a creer que son pobres por culpa suya,
la Cuarta Transformación habrá perdido la batalla cultural.

Y es ahí en donde los gobiernos municipales parecen no entender que tienen la gran responsabilidad de impulsar políticas públicas que los diferencien de los anteriores gobiernos municipales.

Sí, porque ahí donde los presidentes municipales se convierten en gerentes se dificulta disputar el sentido común.

Pero este país está aprendiendo a contarse de otra manera.
Desde los pueblos, los barrios, los medios comunitarios,
las redes de comunicación popular.
Hay gente que está rompiendo el cerco informativo,
que está demostrando que la conciencia también se viraliza.

Porque el pueblo, cuando tiene voz,
no solo reclama justicia: crea futuro.

La Cuarta Transformación no se juega solo en el Congreso ni en las urnas.
Se juega en la cabeza y en el corazón del país.
En cada historia que se cuenta,
en cada palabra que se defiende,
en cada red que se organiza.

Porque quien controla el relato…
controla la posibilidad de transformación.

Y hoy, esa batalla por el relato —entre los medios corporativos, los algoritmos y el pueblo que decidió hablar por sí mismo—
es la batalla por el alma de México.

Colectivo Conciencia y Transformación.

*Fernando Elías

*Fernando Elías