Por: Fernando Elías
Cuautitlán Izcalli a 24 de abril de 2026.
Traidor al pueblo y gerente como el peor PRIAN.
Récord en recaudación, mínimo en resultados: mientras la inseguridad y el abandono urbano se disparan, el alcalde presume finanzas sanas y los medios chayoteros aplauden.
Amigas y amigos del Colectivo Conciencia y Transformación, los números no mienten: Cuautitlán Izcalli está peor que nunca.
La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada por el INEGI el 24 de abril de 2026, es lapidaria para quien hoy ocupa la silla presidencial en Cuautitlán Izcalli: Daniel Serrano Palacios.
Mientras en otras ciudades del país, gobernadas por fuerzas populares y con verdadera vocación de servicio, se observan reducciones significativas en la percepción de inseguridad, en Izcalli el panorama es catastrófico:
– 81.8% de la población considera inseguro vivir en el municipio.
– Los conflictos directos entre vecinos, con autoridades y en el espacio público se dispararon 19 puntos porcentuales en un solo trimestre, alcanzando 44.1%de la población afectada. La dirección de democracia participativa tiene muchas preguntas que responder porque, entre otras, su función debería ser la de coadyuvar en la organización comunitaria para evitar conflictos vecinales.
– La efectividad del gobierno municipal para resolver los problemas más importantes apenas alcanza 14.8%, el peor porcentaje del país entre 91 áreas urbanas evaluadas.

Estos no son «datos duros» fríos. Son el reflejo del miedo cotidiano, de la impunidad instalada en cada colonia desde los tiempos de Karla Fiesco y Victor Estrada, de la basura acumulada, de los baches que rompen autos y esperanzas, de las mujeres que dejaron de salir de noche, de los jóvenes que no tienen espacio ni futuro.
Pero además con un agravante histórico: más recursos, mismos resultados (o peores).
¿Qué dirán ahora los medios locales especialmente los que han actuado como voceros acríticos y hacen énfasis en lo exitoso que es esta administración? ¿Tendrán un poquito de vergüenza o seguirán traicionando, como es su costumbre, al pueblo izcallense?
Porque según datos oficiales del propio gobierno municipal de Cuautitlán Izcalli, difundidos a través de sus canales institucionales y retomados por algunos medios, la recaudación ha crecido de manera histórica:

El propio Daniel Serrano lo ha presumido en sus conferencias paradójicamente llamadas «El Poder del Pueblo» . Incluso ha destacado que el presupuesto total para 2026 asciende a 3,896 millones de pesos, con un incremento del 12.77% respecto al año anterior .
Y entonces, ¿dónde está el problema?
El problema es que este aumento en la recaudación no se ha traducido en mejoras sustanciales en la calidad de vida de la población. Las cifras de la ENSU son la prueba irrefutable:
– Inseguridad: 81.8% (prácticamente igual que hace un año, pese al incremento del 51% en el presupuesto de seguridad que Serrano también ha presumido) .
– Conflictos vecinales: 44.1% ¡se dispararon 19 puntos en un trimestre!
– Efectividad gubernamental: 14.8%, la peor del país.
¿De qué sirve presumir «finanzas sanas» y «récords de recaudación» si la gente sigue viviendo con miedo, en calles rotas, con agua insuficiente y sin alumbrado?
La lógica elemental de cualquier gobierno con vocación popular sería: a mayor recaudación, mayor inversión en resolver los problemas de la gente. Pero en Izcalli, bajo Serrano, ha operado la lógica contraria: mayor recaudación, mismo abandono.
Eso no es administración pública. Eso es extorsión institucionalizada: le cobramos más a la gente, pero no le resolvemos nada.
Un Gerente que renunció a ser presidente o la lógica empresarial al servicio de unos cuantos
Daniel Serrano se ha comportado más como gerente de grupos inmobiliarios y comerciales que como servidor público. Su gestión ha priorizado:
– Soberbia y falta de conocimiento del territorio y población izcallense.
– Desatender el mantenimiento de calles, drenajes y alumbrado público, mientras se inauguran «obras de relumbrón» ineficaces que parece que solo benefician a contratistas amigos.
– Mantener una policía municipal ineficaz y sin depurar, lejos de la comunidad y cerca de los privilegios corporativos.
– Descuido en la gestión del agua y el mantenimiento de la infraestructura hidráulica y sanitaria.

¿El resultado? Una ciudad que se parece cada vez más a los peores gobiernos del PRI y el PAN que tanto criticó Serrano en campaña: gobiernos para unos cuantos, donde el pueblo es visto como un estorbo.
En los hechos, Daniel Serrano no se diferencia de los alcaldes panistas que entregaron el espacio público al gran capital, ni de los priistas que convirtieron las delegaciones en ventanillas de moches y tráfico de influencias. Es el mismo modelo, con distinto logotipo.
Es por eso que el Colectivo Conciencia y Transformación lo ha definido como traidor a la transformación con un discurso cínico.
Porque llegó con el emblema de la «Cuarta Transformación» pegado en el pecho, y dijo que pondría al pueblo en el centro. Prometió diálogo directo, presupuesto participativo, seguridad con justicia social.
Pero la evidencia es brutal:
– Sus funcionarios no atienden las asambleas vecinales, solo a sus cuates y seguidores.
– Su policía no patrulla las colonias populares, solo cuida centros comerciales.
– Su obra pública, cuando existe, es señalada por anomalías y sobreprecios por la propia ciudadanía con base en la poca información disponible.
– Su recaudación récord se esfuma en un agujero negro de opacidad, sin que nadie pueda explicar por qué, con 45% más de ingresos, las calles siguen igual o peor.
Serrano ha traicionado a quienes confiaron en él: las amas de casa que ya no pueden salir, los adultos mayores que viven encerrados, los jóvenes que dudan de la transformación porque aquí ven que hay pocas oportunidades.
Serrano no es un transformador. Es un gestor de la continuidad del viejo régimen, maquillado con siglas nuevas.
Aquí una pregunta incómoda y necesaria:
¿Qué van a decir ahora los medios «chayoteros» que han dedicado titulares a aplaudir la «proeza financiera» de Serrano, pero han callado frente al desastre en seguridad, servicios públicos y gobernabilidad?
Hablamos de aquellas revistas, pasquines digitales y «periodistas» que han actuado como voceros acríticos de esta administración, recibiendo a cambio prebendas, publicidad encubierta o dádivas directas. Esos mismos que han construido una narrativa de «éxito» y hacen énfasis en la «transformación» pero que contrasta brutalmente con la realidad que viven las y los izcallenses día a día .
Que nos expliquen, con lápiz y papel:
¿Cómo es posible que con 45% más de ingresos por predial y 51% más por agua, las calles sigan llenas de baches, el agua llegue irregularmente y el alumbrado público sea insuficiente? Aún más simple: ¿Por qué no tienen para reparar un tanque elevado de agua o para regresar la bomba de agua de la unidad habitacional CTM?
¿Dónde quedó el incremento del 51% en seguridad si la percepción de inseguridad se mantiene en 81.8% y los conflictos vecinales se dispararon 19 puntos?
¿Por qué el gobierno de Serrano es el peor evaluado del país en efectividad (14.8%), según la propia ENSU, si según ustedes es un «ejemplo de buena administración»?
¿No será que el «éxito financiero» que tanto presumen no es más que el resultado de cobrar más y dar menos, es decir, la receta clásica del neoliberalismo que tanto dicen combatir?
El «periodismo chayotero», ese que se vende al mejor postor, que publica boletines de prensa como si fueran investigaciones, que confunde la propaganda con la información, ha sido cómplice por omisión, de esta tragedia administrativa. Ha ayudado a construir una burbuja de mentiras que reventó con los datos del INEGI.
¿Van a seguir aplaudiendo, o por una vez van a hacer su trabajo?
Pero sí hay alternativa, hay propuestas construidas desde abajo y que Serrano sencillamente ignora.
Desde hace más de un año, organizaciones comunitarias, colectivas feministas, asambleas vecinales y pueblos originarios de Cuautitlán Izcalli hemos construido, con lodazales y sin presupuesto público, una plataforma popular de políticas públicas que incluye:
– Presupuesto participativo vinculante para colonias.
– Policía de proximidad con control vecinal y perspectiva de género.
– Auditoría ciudadana permanente a obra pública y servicios.
– Programa emergente de bacheo, agua potable y alumbrado con cuadrillas comunitarias.
– Centros de mediación vecinal para reducir los conflictos (que hoy crecieron 19 puntos, dato ENSU).
– Vinculación entre incremento recaudatorio y metas concretas y verificables en seguridad, servicios públicos y obra social.
Estas propuestas han sido entregadas por escrito al ayuntamiento. Han sido difundidas públicamente para que cualquier gobierno, si tuviera voluntad popular, las aplique sin excusas.
Daniel Serrano las ha ignorado. Porque no le interesa resolver problemas, le interesa administrar el poder para su beneficio y el de sus aliados económicos. Si le interesara el bienestar del pueblo, ya habría tomado estas propuestas, que no le costarían nada implementar, y las habría convertido en política pública.
Si hubiera voluntad, ya habría transformación.
La ENSU demuestra que ciudades como Piedras Negras (67.3% de efectividad gubernamental), Apodaca (62.6%) o Saltillo (60.0%) han logrado avances con gobiernos que, sin ser perfectos, al menos rinden cuentas y atienden.
En Izcalli, con los mismos recursos e incluso con más, como hemos documentado, el resultado es que tenemos el peor gobierno municipal del país. La diferencia no es falta de dinero, es la falta de voluntad política y la sobra de cinismo.
Serrano no es víctima de la herencia recibida. Es heredero de las malas prácticas que antes denunciaba. Y ahora, con las arcas municipales más llenas que nunca, su fracaso es aún más imperdonable.
Por eso desde el Colectivo Conciencia y Transformación llamamos al pueblo izcallense a:
1. Desconocer a este gobierno como representante popular legítimo en materia de seguridad, desarrollo urbano y gestión de recursos públicos.
2. Exigir una auditoría ciudadana independiente que explique el destino de los recursos del incremento recaudatorio: ¿dónde están los 45% más del predial? ¿Dónde los 51% más del agua?
3. Organizarse en colectivos autónomos con base en las propuestas ya elaboradas colectivamente y presentadas al cabildo.
4. Exigir la revocación de mandato o, en su defecto, la no reelección bajo ningún concepto.
5. Impulsar candidaturas populares en el próximo proceso electoral, con mecanismos de control comunitario desde el día uno.
No necesitamos gerentes que administren el miedo y cobren más sin dar nada a cambio. Necesitamos servidoras y servidores públicos que estén a la altura del pueblo, que apliquen lo que ya está escrito y compartido, y que entiendan que los recursos de la gente son sagrados y deben traducirse en mejoras tangibles en la vida cotidiana.
Daniel Serrano tuvo su oportunidad. Llegó con el discurso de la transformación, pero gobernó como el peor de los priistas y panistas: presumiendo números, ocultando realidades, y enriqueciendo a sus amigos mientras el pueblo sigue esperando.
Ahora el pueblo sabe: la transformación no se negocia, se construye desde abajo, y va con o contra los traidores de siempre.
Y a los medios chayoteros les decimos, ¡ya se acabó el recreo!
El pueblo ya vio sus titulares complacientes. Ahora, ¿van a informar o van a seguir siendo boletines de prensa con patas?
¡Los vamos a auditar!
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