Análisis de Coyuntura Marzo 2026

Por Fernando Elías

De la Guerra Imperial al Estancamiento Municipal en Cuautitlán Izcalli

El Contexto «La Bestia Imperial, el Expansionismo Gringo/Sionista y la Guerra en Irán»

Vivimos en un mundo unipolar en crisis, donde Estados Unidos, bajo una renovada y descarnada administración de derecha, intenta aferrarse a su hegemonía mediante el garrote y el espectáculo. En el Foro Económico Mundial de Davos 2026 quedó claro que el orden internacional previo ha llegado a su fin, y lo que observamos es una colisión abierta de proyectos para reorganizar la economía mundial. En ese choque, el negocio particular disfrazado de soberanismo económico de Donald Trump, que organiza el mundo desde el poder nacional y usa el comercio como instrumento de seguridad, se ha impuesto como la fuerza motriz de la política exterior estadounidense.

Este escenario ha dado un salto cualitativo con la guerra impuesta a Irán. No es un conflicto más; es una pieza clave del reordenamiento imperialista con un claro componente ideológico: el expansionismo sionista. Como se ha denunciado, esta guerra responde a una agenda para extender la influencia de Israel hasta las fronteras de Pakistán, buscando rodear y aislar a los países que resisten al dominio imperial. El asesinato del Ayatolá Jamenei y los ataques sistemáticos a infraestructuras energéticas no son meros actos de guerra, sino intentos de decapitar la resistencia antiimperialista en la región.

Las consecuencias para la infraestructura energética global han sido catastróficas. Los ataques han alcanzado terminales de combustible en Emiratos Árabes Unidos, refinerías en Kuwait, la refinería más grande de Arabia Saudí en Ras Tanura, y las instalaciones de gas natural licuado en Qatar. Irak ha tenido que recortar casi 1.5 millones de barriles por día (bpd), cerrando campos estratégicos como Rumaila. El Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en una zona de guerra. La crisis es de tal magnitud que países como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos enfrentan el riesgo de tener que cerrar pozos por saturación de sus tanques de almacenamiento, una maniobra de alto riesgo que podría dañar permanentemente los yacimientos.

Los efectos en los precios han sido inmediatos. El barril de petróleo registró subidas superiores al 17% en los primeros días del conflicto. El queroseno en Singapur se disparó un 72% en un solo día, y en Europa el precio del combustible de aviación se ha triplicado. El expansionismo sionista, con la complicidad activa de la administración Trump, no solo está incendiando Medio Oriente, sino que está poniendo en riesgo las rutas energéticas globales y, con ello, la economía de los pueblos del mundo.

El Impacto Económico: Petróleo, Inflación y las Grietas en América Latina

Este escenario bélico tiene consecuencias directas en el precio del petróleo y en las economías de la región. La especulación en un mercado volátil, alimentada por la inestabilidad geopolítica, mantiene los precios artificialmente altos o erráticos. Para economías dependientes como la mexicana, esto es un lastre: afecta el precio de las gasolinas, encarece la canasta básica por el aumento en costos de transporte y producción, y golpea directamente el bolsillo de las familias trabajadoras.

Sin embargo, el impacto en América Latina no es homogéneo. Los países exportadores netos como Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil y Guyana se benefician de una mayor renta petrolera. En cambio, los países importadores como Chile, Uruguay, Perú y los centroamericanos sufren con cada aumento del barril y se ven obligados a trasladar casi todo el impacto a los consumidores, al carecer de capacidad fiscal para absorberlo mediante subsidios.

En el caso mexicano, el economista Francisco Monaldi ha señalado que, aunque México ya no tiene un saldo exportador tan alto, «Pemex es una parte tan importante de la economía mexicana, sobre todo para el gobierno, que el hecho de que Pemex se beneficie es una ventaja». Además, un reporte de Banamex destacó que México «no depende del crudo iraní ni de rutas críticas como el estrecho de Ormuz», por lo que el impacto directo es limitado. El analista Ramses Pech coincide en que, ante una crisis prolongada, el mecanismo del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) permitiría amortiguar cualquier impacto y mantener el techo de precios, evitando una presión inflacionaria severa.

El gran capital especula con la sangre, los países vulnerables pagan la factura, y México, aunque mejor posicionado que otros, no está exento de las turbulencias. La guerra en Oriente Medio es un recordatorio brutal de que la soberanía energética no es un lujo, sino una necesidad existencial.

La Embestida de la Derecha Continental y la «Visión» del Narcotráfico

La reciente cumbre de presidentes de derecha con Donald Trump, autodenominada «Escudo de las Américas», es un claro acto de rearticulación del conservadurismo más recalcitrante en la región. Su «visión» del narcotráfico es profundamente reaccionaria y peligrosa. Al calificar a México como «epicentro de la violencia» y coquetear con la idea de una intervención militar unilateral, Trump y sus aliados (Milei, Bukele, Kast) intentan imponer una narrativa que criminaliza al país y justifica el injerencismo.

Para México, esto es una amenaza directa a su soberanía. Su discurso busca desacreditar los esfuerzos nacionales y allanar el camino para políticas de mano dura que ya fracasaron en el pasado, o peor, para acciones militares unilaterales bajo la excusa de combatir a los cárteles. La exclusión de México, Brasil y Colombia de la cumbre no es un accidente, es un mensaje: buscan aislar a los gobiernos progresistas y construir un bloque subordinado a los intereses de Washington.

En Davos quedó claro que el capitalismo libertario de mercado de Javier Milei y el soberanismo económico de Trump son los modelos que hoy disputan la hegemonía global, mientras que el progresismo socioambiental representado por Gustavo Petro debe trascender las narrativas del pasado. México, inserto estructuralmente en Norteamérica, enfrenta el desafío de navegar este reacomodo geopolítico sin perder su autonomía.

La Respuesta de México: Soberanía, Política Energética y Resultados en Seguridad

Frente a este volátil panorama internacional, la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido, hasta ahora, un dique de contención. Su postura ha sido clara, firme y digna: «intervención no». Ha planteado la verdadera corresponsabilidad que Trump ignora: si EU quiere ayudar, que detenga el tráfico ilegal de armas de alto poder que ingresa a México y que combata el consumo de drogas en su territorio, que es el motor del negocio.

El escudo mexicano: la política de autosuficiencia energética

Pero donde la visión de la Cuarta Transformación se revela más estratégica es en la política de autosuficiencia energética, iniciada por el Presidente AMLO y continuada por Sheinbaum. No es solo un asunto de bandera o nostalgia petrolera; es un blindaje económico y social contra las tormentas globales.

Los resultados son contundentes y marcan un hito histórico:

– Récord en refinación: Pemex cerró 2025 procesando 1.02 millones de barriles por día (bpd) en sus refinerías, superando por primera vez en una década la barrera del millón de barriles.

– Desplome de importaciones: Al procesar nuestra propia gasolina, las importaciones de combustibles cayeron un 27% en 2025, pasando de 24,300 a 17,700 millones de dólares. Esto es dinero que se queda en el país y no financia a las refinerías de Estados Unidos.

– Plan de expansión eléctrica: El Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional contempla una inversión pública de más de 620 mil millones de pesos para agregar 22,674 megawatts de capacidad de generación, con un 68% a cargo de la CFE. Este plan incluye la modernización de redes de transmisión y distribución, así como 42,221 obras de electrificación para llevar justicia energética a más de medio millón de habitantes.

Mientras el imperio y sus aliados sionistas incendian el mundo y destruyen refinerías en Oriente Medio, México construye un escudo de soberanía energética que protege el bolsillo de las familias trabajadoras. El gobierno maneja el IEPS de manera anticíclica: cuando el petróleo sube, se subsidia; cuando baja, se cobra más, buscando siempre estabilizar el precio final para el consumidor.

 

 

Seguridad nacional: resultados que contradicen la narrativa apocalíptica

En materia de seguridad, los datos oficiales muestran una tendencia positiva que contrasta con el discurso catastrofista de la derecha. Los homicidios dolosos han caído significativamente en los primeros meses del gobierno de Sheinbaum, con febrero de 2026 como el mes más bajo en una década. Se han asegurado toneladas de droga y detenido a miles de personas. Es cierto, el desafío es enorme, pero la tendencia a la baja es un hecho respaldado por cifras.

En el ámbito interno, el gobierno avanza en la transformación con programas sociales, becas y obra pública. Sin embargo, persisten áreas de oportunidad críticas, como la percepción del combate a la corrupción y la tensión en la relación bilateral con Estados Unidos.

El Talón de Aquiles: La Falta de Coherencia Municipal en Cuautitlán Izcalli

Aquí es donde la transformación nacional choca con la realidad local y se descubre una profunda contradicción. Mientras el gobierno federal empuja una política de derechos humanos, austeridad republicana y soberanía energética, los gobiernos municipales, en muchos casos, siguen anclados en viejas prácticas.

El municipio de Cuautitlán Izcalli, presidido por Daniel Serrano, es un ejemplo paradigmático de esta falta de coherencia. A pesar de ser parte del mismo proyecto político y de promulgar un Bando Municipal 2026 con «enfoque humanista, feminista y progresista» que dice priorizar a los sectores vulnerables bajo el humanismo mexicano , los resultados transformadores brillan por su ausencia.

En seguridad pública: El municipio reporta avances puntuales. Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en enero de 2026 se logró una reducción del 28% en el delito de acoso sexual y una disminución del 26.5% en delitos de alto impacto en comparación con enero de 2025. El gobierno municipal atribuye estos resultados al trabajo coordinado con la Guardia Nacional, la Defensa y la policía estatal.

Sin embargo, estos logros aislados no logran ocultar la realidad profunda: la percepción ciudadana sigue siendo de abandono. Los índices delictivos en robo a casa, transporte y negocio no muestran la misma tendencia a la baja que a nivel federal. La estrategia de «Cero Impunidad» de Sheinbaum no ha aterrizado plenamente en el municipio. La coordinación intergubernamental no se traduce aún en paz duradera para los izcallenses.

En programas de transformación: Mientras Sheinbaum construye universidades, hospitales y una red nacional de transmisión eléctrica con inversiones millonarias, en Izcalli la obra pública es, por decir lo menos, discreta y sin visión de desarrollo social. No se perciben programas locales potentes que complementen las becas federales o que atiendan las causas de la violencia desde lo local. El Bando Municipal 2026 incorpora un «Día del Pueblo» para fortalecer la cercanía con la población y declara a Izcalli como «Ciudad Feminista» con mecanismos contra la violencia de género, pero estas disposiciones, aunque positivas en el papel, no se traducen en una transformación estructural de la vida municipal.

Hay una desconexión total entre el discurso de la «Cuarta Transformación» y la gestión municipal. Daniel Serrano gobierna como un gestor del viejo régimen, no como un transformador. Mientras la Federación construye un escudo energético nacional, en Izcalli no hay un escudo social municipal que proteja a los más vulnerables.

Perspectiva Popular: La Organización es la Clave

Ante este panorama, la pregunta es: ¿qué hacemos? La transformación no es un regalo del Estado, es una conquista popular. El pueblo organizado debe ser el termómetro y el motor de cambio.

La guerra en Irán nos recuerda que el mundo es un lugar peligroso para los pueblos sin soberanía. México está construyendo la suya en materia energética y política. Esa es la gran enseñanza. En Cuautitlán Izcalli, nos toca a nosotros, el pueblo organizado, exigir que esa misma visión transformadora y protectora aterrice en nuestras calles.

Acciones que debemos impulsar desde lo local:

  1. Defender la soberanía nacional: Explicar en las colonias cómo la política energética de la 4T nos protege de la inflación y las guerras imperiales. Combatir el discurso de la derecha que quiere regresar al modelo neoliberal de importar todo y depender del exterior.
  2. Exigir soberanía municipal: Así como el gobierno federal ha tomado las riendas de la energía y la seguridad nacional, en Izcalli debemos exigirle a Daniel Serrano que tome las riendas de la seguridad local y el desarrollo social con la misma convicción. No podemos ser un municipio «maquilador» de inseguridad y abandono, dependiente de discursos sin resultados.
  3. Exigencia y vigilancia: Organizarnos en asambleas vecinales y comités ciudadanos para exigir resultados concretos. No basta con ser del mismo partido; hay que exigir coherencia. Vigilar que el presupuesto municipal se ejerza en obra pública con sentido social y no en burocracia dorada.
  4. Autodefensa comunitaria: Fortalecer redes de seguridad vecinal, no para sustituir a la policía, sino para articularnos, denunciar y exigir una policía municipal digna y capacitada.
  5. Exigir coherencia política: Los movimientos sociales y las bases de Morena en Izcalli deben ser el «fuego amigo» que corrija el rumbo. Hay que señalar que el proyecto de la 4T no admite gobiernos municipales zombies. Necesitamos que Serrano gobierne para el pueblo o que el pueblo se organice para gobernar, con o sin él.

La coyuntura nos muestra un frente externo de batalla por la soberanía que la presidenta Sheinbaum está librando con dignidad, construyendo un escudo energético que protege a México de las tormentas geopolíticas desatadas por el imperialismo y el expansionismo sionista. Pero la lucha también es interna: en cada estado y cada municipio donde los vicios del pasado resisten.

En Cuautitlán Izcalli, los avances en seguridad reportados por el municipio son insuficientes y no logran ocultar la falta de una transformación profunda. El Bando Municipal 2026, con su lenguaje progresista y feminista, corre el riesgo de quedar en letra muerta si no va acompañado de acciones concretas y resultados verificables.

La historia la escriben los pueblos, no los funcionarios que se duermen en sus laureles. La lucha es una sola: por la soberanía nacional frente al imperio, y por la dignidad municipal frente a la inercia. Organizarse es el camino.