EL PELIGRO DE LA AMNESIA HISTÓRICA EN LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

EL PELIGRO DE LA AMNESIA HISTÓRICA EN LA CUARTA TRANSFORMACIÓN: UNA CRÍTICA A LA IGNORANCIA POLÍTICA EN MORENA

Por Fernando Elías

La presente reflexión explora las consecuencias de la falta de formación histórica y política en los cuadros de Morena, especialmente en presidentes municipales, regidores y diputados. Esta carencia produce una narrativa en la que la historia comienza con la fundación del partido, ignorando luchas sociales previas y debilitando el proyecto de transformación popular. Desde perspectivas históricas, políticas, psicológicas y de políticas públicas, se analizan los riesgos que esto implica para el futuro del movimiento y para la posibilidad de instaurar un gobierno popular duradero.

  1. A manera de Introducción: El vacío formativo como riesgo estructural

La Cuarta Transformación, abanderada por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), se ha presentado como un parteaguas histórico. En su discurso, la historia política mexicana parece dividirse entre el antes corrupto y el después regenerador. Sin embargo, muchos de sus cuadros carecen de formación histórica y política, lo que ha generado una narrativa errónea y peligrosa: la idea de que la historia comienza con Morena. Este ensayo plantea que esta amnesia histórica, sumada a una gestión sin ideología ni visión estructural, amenaza con revertir los avances logrados y facilita una eventual restauración conservadora.

  1. Historia y poder: La narrativa del vencedor y el mito de la fundación

La frase «la historia la escriben los vencedores» es particularmente pertinente. Sin embargo, ¿qué pasa cuando quienes se asumen vencedores no han derrotado estructuralmente a sus opositores? Morena ha logrado victorias electorales significativas, pero muchas de las estructuras del poder económico, mediático y judicial aún permanecen intactas. La narrativa triunfalista, al construir una historia que comienza con la fundación del partido, se convierte en una herramienta de autoafirmación más que de transformación real.

Esta construcción histórica selectiva invisibiliza las luchas populares que precedieron al partido: el cardenismo, el movimiento del 68, las guerrillas rurales y urbanas de los 70, el movimiento zapatista, el sindicalismo independiente y las resistencias contra el neoliberalismo en los 80 y 2000. Al ignorarlas, Morena se priva de una tradición rica y combativa que podría fortalecer su legitimidad y estrategia.

  1. La ignorancia histórica como ruptura con las luchas del pueblo

La formación histórica no es un lujo intelectual, sino una herramienta fundamental para la acción política consciente. Muchos funcionarios de Morena acceden a cargos públicos sin conocimiento de los procesos que configuraron el sistema político y económico mexicano. Esto los lleva a:

  • Repetir errores de gobiernos progresistas anteriores.
  • No reconocer aliados naturales en la sociedad civil organizada y el peligro de aislarse.
  • Carecer de criterios para interpretar la reacción de las élites.

La desconexión con el pasado también genera una falta de gratitud y continuidad, fragmentando el tejido histórico de la lucha popular.

  1. Falta de formación política: Administradores sin ideología

La poca trascendencia de la estructura de formación política dentro de Morena ha generado una masa de funcionarios que no distinguen entre administrar y transformar. Gobernar desde la izquierda exige más que distribuir recursos: implica modificar las condiciones estructurales de desigualdad, dependencia y dominación.

En muchos casos, los funcionarios se limitan a repetir discursos como consignas sin comprender sus implicaciones teóricas o programáticas. Esto se traduce en:

  • Políticas públicas reactivas, no preventivas.
  • Falta de proyectos integrales de desarrollo local.
  • Incapacidad para generar alianzas estratégicas duraderas.
  1. Psicología del poder: El narcisismo del fundador

Desde la psicología política, el fenómeno puede explicarse como un mecanismo de defensa. Muchos cuadros de Morena provienen de sectores históricamente excluidos. Al llegar al poder, su inseguridad se traduce en narcisismo político: necesitan creer que ellos son los primeros, los únicos, los verdaderos representantes del pueblo.

Este «complejo de fundador» impide la autocrítica, bloquea el aprendizaje y promueve el aislamiento político. Al creerse el origen del cambio, desprecian la experiencia acumulada por otros movimientos.

  1. Estructura partidaria: Caudillismo sin cuadros

Morena ha evitado deliberadamente constituirse como un partido tradicional, lo cual ha facilitado su expansividad, pero ha debilitado su cohesión interna. La ausencia de:

  • Obligatoriedad de la formación ideológica para los cuadros administrativos y de representación popular.
  • Procesos democráticos internos.
  • Mecanismos de rendición de cuentas.

ha producido una estructura caudillista donde la lealtad personal pesa más que la capacidad o la visión. Esto explica por qué se postulan y eligen funcionarios sin formación ni compromiso ideológico.

  1. Políticas públicas sin proyecto de nación

La consecuencia de todo lo anterior es la formulación de políticas públicas desvinculadas del proyecto de nación de la Presidenta Sheinbaum que plantea cimentar las bases de un gobierno popular y soberano. Entonces en lugar de construir poder popular, muchas acciones gubernamentales:

  • Refuerzan el asistencialismo.
  • No cuestionan la propiedad concentrada del capital.
  • No democratizan las instituciones.

Una transformación real requiere aterrizar en los municipios, de acuerdo a su funciones y limitantes, los principios de una reforma fiscal progresiva, la defensa de la soberanía energética, la democratización de medios de comunicación y la modernización de las políticas de comunicación social y el fortalecimiento de la organización comunitaria. Nada de esto es posible sin cuadros políticos preparados.

  1. Riesgo de restauración conservadora

La derecha económica y política no ha sido derrotada, sólo ha sido contenida temporalmente. La falta de eficiencia, coherencia y profundidad en el proyecto de la 4T puede generar:

  • Desencanto popular.
  • Abstencionismo.
  • Legitimación del discurso conservador de que «la izquierda no sabe gobernar».

La historia está llena de ejemplos de gobiernos progresistas que, por no institucionalizar sus avances, permitieron regresiones autoritarias.

  1. Conclusión: La necesidad de una refundación consciente

Para que la Cuarta Transformación no se convierta en una anécdota o en un experimento fallido, Morena debe dejar de comportarse como si fuera el origen de la historia. Requiere:

  • Reconocer las luchas que lo antecedieron.
  • Formar políticamente a sus cuadros.
  • Diseñar políticas con visión estructural.
  • Construir poder popular duradero.

Sólo así se podrá hablar de una verdadera transformación que no dependa de liderazgos personales, sino de una conciencia colectiva e histórica del pueblo organizado.