10 de junio ¡No se olvida!
Un eco de lucha que estremece la historia.
Por Fernando Elías
“La historia es una eterna lucha contra el olvido”
Milán Kundera
El 10 de junio no es una fecha cualquiera. Es una herida abierta. Una cicatriz que sangra memoria y rabia. Ese día, en 1971, el Estado mexicano desató su puño de hierro contra los sueños de una generación. No fue sólo una represión: fue una masacre. Los estudiantes que marchaban por la justicia y la educación fueron emboscados por un grupo paramilitar conocido como Los Halcones, enviados a sembrar el miedo en nombre del poder.
Las balas no fueron perdidas. Fueron precisas, cobardes y políticas. Callaron voces, pero no pudieron apagar el grito. Aquel Jueves de Corpus, la juventud fue traicionada y masacrada. México fue obligado a mirarse en el espejo oscuro de su propia historia.
En épocas de transformación el 10 de junio resurge no sólo como memoria, sino como advertencia. Porque no hay futuro sin verdad, y no hay justicia sin la condena del olvido. Este día nos recuerda que las promesas sin memoria son espejismos, y que la democracia no se decreta: se construye a diario con dignidad y con el pueblo.
En este tiempo de cambio, el espíritu del 71 arde como una antorcha en las manos de las nuevas generaciones. El México de hoy —despertando, cuestionando y reconstruyéndose— no puede permitirse cerrar los ojos. Porque los Halcones siguen presentes en las mentiras de los medios corporativos, en los montajes y provocaciones de los representantes huérfanos de la derecha, y porque las batallas más duras se libran no solamente en las plazas, sino en todos los niveles de la vida pública.
Recordar el 10 de junio es un acto de insurrección contra el silencio. Es declarar que la historia no se borra, que la verdad no se negocia, y que *a justicia no tiene fecha de caducidad.
¡10 de junio no se olvida!
¡Los mártires del 71 viven en la lucha del presente!










