CTM: una bomba de tiempo sobre la comunidad

Un tanque de agua al límite de su vida útil, una estructura deteriorada, año y medio de gestiones y una comunidad que exige respuestas.

Cuautitlán Izcalli.-  La advertencia está sobre la mesa y ya no puede ser ignorada.

Esta mañana, el Frente Social Amplio Izcalli realizó una movilización frente al Palacio Municipal de Cuautitlán Izcalli para exigir atención a diversas demandas de gestión que, de acuerdo con sus integrantes, llevan más de año y medio sin una solución.

Entre los asuntos planteados existe uno particularmente delicado por sus posibles implicaciones para la seguridad de los habitantes: el estado que guarda el Tanque Elevado de la Unidad Habitacional Infonavit Norte CTM.

Durante la movilización, el Frente Social hizo entrega de un estudio técnico sobre esta infraestructura, cuya evaluación documenta un avanzado deterioro de diversos componentes y plantea la necesidad de realizar, con carácter urgente, estudios especializados para determinar su condición estructural real.

Un tanque que ya no puede seguir siendo ignorado

El informe de inspección señala que el tanque presenta corrosión severa, pérdida del recubrimiento protector, descamación de superficies y afectaciones en placas, soldaduras, columnas, tensores, uniones y bases de soporte. También documenta deficiencias en componentes hidráulicos y en las condiciones de seguridad para el acceso del personal técnico.

Uno de los aspectos más preocupantes del diagnóstico es la conclusión de que el tanque habría operado bajo “NULO MANTENIMIENTO CORRECTIVO”, hasta encontrarse, según el estudio, al final de su vida útil operativa segura.

El deterioro también alcanza elementos que cumplen una función fundamental en la estabilidad de la estructura. El estudio reporta corrosión en las conexiones, tensores y perfiles de soporte, así como corrosión por picadura en una zona crítica de conexión entre columnas, placa base y tensores de cimentación.

Ante estos hallazgos, el temor expresado por los vecinos respecto de la integridad del tanque no puede simplemente descalificarse como una exageración.

Este diagnóstico preliminar justifica plenamente la necesidad de una revisión estructural especializada y urgente.

El propio informe establece que las decisiones definitivas deben sustentarse en dictámenes periciales realizados y firmados por especialistas certificados.

¿Qué están esperando las autoridades?

El documento propone que, en un plazo menor a 15 días, se realice una inspección mediante ultrasonido para determinar los espesores reales de las placas, además de análisis de laboratorio del agua para descartar la presencia de metales pesados y contaminación microbiológica.

Incluso establece un criterio particularmente serio: si las mediciones determinaran un desgaste superior al 25 por ciento del espesor de diseño original, plantea que la orden de desmantelamiento debe ser inmediata.

Es decir, la discusión no debería ser política ni partidista.

Debe ser técnica y de seguridad pública.

La comunidad merece saber cuánto espesor conserva actualmente la estructura, cuál es su capacidad de operación segura, cuál es su vida útil remanente y qué medidas deben adoptarse.

También está en juego el agua

El problema adquiere una dimensión adicional porque no se trata de cualquier estructura: el tanque es fundamental para el sistema de abastecimiento de agua de los habitantes de la U.H. CTM..

El informe advierte sobre un riesgo sanitario potencial asociado con la posible corrosión interna y el desprendimiento de sedimentos. También plantea la necesidad de descartar mediante análisis de laboratorio la presencia de metales pesados y contaminación microbiológica.

Al ser un estudio preliminar, este no acredita por sí mismo que el agua esté contaminada con plomo ni que exista una contaminación microbiológica comprobada. Lo que hace es advertir sobre riesgos potenciales que deben ser descartados mediante pruebas de laboratorio.

Y precisamente por eso la exigencia ciudadana resulta razonable:

¿Cuándo se realizaron los últimos análisis integrales del agua en el Tanque elevado?

¿Quién garantiza hoy la seguridad de esta infraestructura?

¿Existe un dictamen estructural vigente?

¿Existe un programa formal de mantenimiento o sustitución?

Una movilización que terminó en una mesa de diálogo

Frente al Palacio Municipal, los integrantes del Frente Social Amplio buscaron ser escuchados por las autoridades.

Al no recibir atención en ese momento, los manifestantes decidieron cerrar la avenida Primero de Mayo.

Sin embargo, cuando ya se dirigían hacia la avenida, se les ofreció una reunión para el día siguiente, viernes a las 9:30 de la mañana, en La Troje del Parque de las Esculturas.

Ante las autoridades, Alfredo Mendoza, dirigente del Frente Social, manifestó que aceptaba la reunión como una muestra de disposición al diálogo, una postura que —señaló— ha sido una constante del Frente Social ante el gobierno municipal.

La protesta, por tanto, no termina con la movilización de este jueves.

Ahora viene la parte fundamental: que el diálogo se convierta en respuestas, compromisos y soluciones verificables.

Más de año y medio de gestiones

El caso del tanque elevado no aparece, de acuerdo con el Frente Social Amplio, como una demanda aislada.

La organización sostiene que desde hace más de año y medio ha realizado gestiones ante las autoridades municipales para atender diversas problemáticas vecinales que continúan sin solución.

Entre ellas se encuentra la regularización del predio conocido como “La Borrega”, asunto que el Frente Social ha gestionado en coordinación con el Instituto Nacional del Suelo Sustentable (INSUS).

Para los habitantes, el problema es precisamente ése: que las demandas vecinales pueden permanecer durante meses o años en trámites, reuniones y gestiones mientras los problemas continúan presentes en las colonias.

La responsabilidad es prevenir, no esperar una tragedia

Cuando se habla de una infraestructura deteriorada, vinculada además con el suministro de agua y ubicada en una zona habitacional, la prevención debe estar por encima de cualquier cálculo político.

El estudio técnico estima que la sustitución del tanque requeriría una inversión aproximada de 4.97 millones de pesos y plantea una vida útil adicional estimada de 40 a 50 años para una estructura nueva, bajo mantenimiento adecuado.

Pero antes de llegar a esa decisión existe una obligación elemental: conocer con precisión el estado actual de la estructura.

Por eso, la reunión anunciada para este viernes debería servir para establecer compromisos concretos: realizar las pruebas de ultrasonido, obtener un dictamen estructural independiente, analizar la calidad del agua, revisar el estado de la red de distribución y determinar, con criterios técnicos, si el tanque puede continuar operando o debe ser sustituido.

CTM exige respuestas

Los vecinos de CTM no deberían tener que esperar a que una estructura falle para que su deterioro se convierta en prioridad.

Tampoco deberían conformarse con promesas.

El estudio ya puso sobre la mesa una serie de hallazgos que merecen ser atendidos. La movilización ciudadana puso sobre la mesa la exigencia.

Ahora corresponde a las autoridades poner sobre la mesa resultados.

Porque si después de más de año y medio de gestiones una comunidad todavía tiene que salir a las calles para exigir que sus problemas sean escuchados, entonces el problema ya no es únicamente el estado del tanque.

También es la falta de respuesta institucional.

Y en CTM la pregunta que debe responderse ya no es si existe preocupación entre los vecinos.

La preocupación existe.

La pregunta es:

¿Qué van a hacer las autoridades antes de que una emergencia obligue a actuar?