El Frente Social Amplio Izcalli entrega su Agenda 2026 y denuncia simulación en consultas ciudadanas.
Por Fernando Elías
Cuautitlán Izcalli, Estado de México.— Con respaldo vecinal y un documento jurídicamente fundamentado, el Frente Social Amplio Izcalli Alfredo Mendoza A.C. entregó este día su Agenda de Gestión 2026 al gobierno municipal de Cuautitlán Izcalli, colocando en el centro del debate el derecho humano al agua, la infraestructura básica y la planeación democrática.
Encabezado por el líder social Alfredo Mendoza Hernández, el dirigente acudió acompañado por una comisión amplia de vecinos de diversas colonias y pueblos originarios. El documento fue recibido formalmente en las oficinas del presidente municipal, Daniel Serrano Palacios, de la Secretaría del Ayuntamiento, y de los Síndicos y Regidores del Cabildo.
La Agenda 2026 no solo enumera carencias: exige garantía mínima de agua cinco días por semana, rehabilitación de 52 pozos, mantenimiento de drenaje, repavimentaciones prioritarias, reparación de luminarias y la incorporación de 21 gestiones estratégicas en la agenda oficial del Ayuntamiento.
Del protocolo a la urgencia: tres semanas sin agua
Tras la entrega formal, la comisión acompañó a vecinos de la Unidad Habitacional CTM-Infonavit Norte a las oficinas de OPERAGUA para respaldar su solicitud urgente de suministro, pues denunciaron que llevan tres semanas sin el servicio.
La acción evidenció la distancia entre la planeación administrativa y la realidad cotidiana: mientras el discurso institucional habla de modernización hidráulica, familias enteras almacenan agua en cubetas.
La crítica de fondo: consultas que no deciden
Pero más allá de las peticiones técnicas, el Frente lanzó una crítica política de mayor calado: la simulación en los mecanismos de consulta vecinal para integrar la obra pública.
De acuerdo con Alfredo Mendoza, la administración municipal convoca a reuniones comunitarias bajo la narrativa de “participación ciudadana”, pero en los hechos presenta catálogos cerrados de obras ya definidas por la autoridad. Los vecinos —asegura— no deliberan prioridades, solo validan opciones previamente condicionadas.
“Se consulta lo que ya está decidido”, señalaron integrantes del Frente. Según su postura, el esquema actual limita la participación a elegir entre alternativas previamente aprobadas, excluyendo demandas estructurales en materia de movilidad, por el derecho a la ciudad y participación comunitaria, por ejemplo.
La crítica apunta a que la autoridad condiciona la ejecución de obra pública a que se ajuste estrictamente a su programación interna y disponibilidad política, no necesariamente a las prioridades expresadas por la comunidad. En la práctica —denuncian— si la obra solicitada no coincide con el catálogo oficial, simplemente no se ejecuta.

Este señalamiento es particularmente sensible porque el propio Plan de Desarrollo Municipal establece como eje transversal la “planeación democrática” y el principio de “no dejar a nadie atrás”. Para el Frente Social, la consulta vecinal pierde legitimidad cuando se convierte en trámite administrativo y no en mecanismo vinculante de decisión.
Participación real o validación administrativa
Especialistas en gobernanza local advierten que la diferencia entre consulta y simulación radica en tres elementos: información completa, capacidad de incidencia y transparencia presupuestal. Si la comunidad no conoce el techo financiero real, los criterios técnicos de priorización o la posibilidad de modificar propuestas, la participación se reduce a un acto simbólico.
El documento entregado por el Frente insiste en que las 21 gestiones estratégicas deben incorporarse a la agenda de Cabildo con análisis técnico público, calendario de ejecución y asignación presupuestal clara.
Escenario político y negociación federal
En paralelo, Alfredo Mendoza informó que acudirá este mismo día a una mesa de negociación en la Secretaría de Gobernación para abordar temas que impactan directamente a Cuautitlán Izcalli, entre ellos la crisis hídrica y asuntos de desarrollo territorial.
La estrategia del Frente parece clara: presión institucional local, visibilización pública de problemáticas estructurales y articulación con instancias federales.
La disputa por la narrativa
Mientras el gobierno municipal sostiene que existe participación ciudadana en la definición de obra pública, el Frente Social Amplio Izcalli cuestiona la autenticidad de esos procesos y exige mecanismos verdaderamente vinculantes.
En el fondo, el debate no es solo por baches, luminarias o canchas deportivas. Es por quién define las prioridades del municipio: la autoridad desde el escritorio o la comunidad desde el territorio.
Y en colonias como CTM-Infonavit Norte, donde el agua no llega desde hace tres semanas, la discusión sobre participación ciudadana deja de ser teórica y se convierte en una exigencia elemental de dignidad.














